lunes, 10 de marzo de 2008

¿Qué es el vacío?

No se bien como definir esta sensación que me acompaña todo el tiempo desde hace ya bastantes años. Hasta hace poco, un año a lo más, la denominé como "vacío" y después de hacer un recuento noté que es algo que he experimentado desde mis años preparatorianos y desde entonces ha ido subiendo de intensidad. Este "vacío" consiste de una parte física y otra mental. La parte física se caracteriza por crear un hueco en mi estomago que crece hasta alcanzar mis extremidades, una especie de escalofrio que avanza a lo largo de mi cuerpo. Considero que es un vacío porque de algún modo la sensación que me da es la de que dentro de mi falta algo (en entradas futuras ire proponiendo mis teorias sobre que es lo que me falta). El escalofrío que aparece junto con el vacío es en cierto modo la respuesta negativa del resto de mi cuerpo a verse absorbido por ese hueco existencial. La parte mental es más compleja pero siempre comienza de la misma manera: me percato de que el vacío no tiene nada con que entretenerse, debido a los síntomas físicos, que está ahí llamando mi atención y lo único que puedo pensar es en las razones de su aparición, en qué es lo que me falta para dejarme de sentir así, por qué no puedo tener algo que me haga sentir bien la mayor parte del tiempo... y podría continuar con las preguntas sin respuesta por horas pero la verdad no creo que haga falta poner más ejemplos.

Al principio mencioné que este vacio me acompaña todos los días lo cual implicaría que todos los días me siento mal pero no es así, al menos no durante el día entero. He notado que dicho vacio puede llenarse de diversas formas y con resultados de duración variable. Existen actividades que me relajan y me hacen sentir bien, lo cual implica que el vacío no muestra ninguno de sus signos característicos; esto generalmente sucede cuando estoy con personas con las que disfruto pasar el rato. Otra manera de llenar el vacío es mantener mi mente ocupada, de esta forma evito que mi propio cerebro sea el que genere todo. Uno podría pensar que aplicando este tipo de "soluciones" podría evitar sentir que me falta algo, pero como ya dije el vacío siempre está y sólo se encuentra ocupado momentaneamente ya que uno nunca sabe que estimulo exterior provocará que aquello que lo está llenando salga para que mi cuerpo reciba una dosis de esa sensación que describí en el parrafo anterior.

Lo díficil de este tema es que no puedo quedarme a solas un momento porque de inmediato empiezo a sentir que carezco de una razón para continuar con lo que sea que se supone estoy haciendo en esta vida. Finalmente todo se podría resumir en que soy un existencialista, y muy probablemente lo sea, pero de algún modo es mi propia naturaleza la que disfruta de todo esto porque sino no entiendo por qué aún no he decidido renunciar a esta oportunidad de vivir que jamás pedí. Bueno, ya he explicado uno de los fenómenos más frecuentes en mí y muy probablemente vuelva a hacer referencia a él en este blog ya que gran parte del daño mental que sufro es gracias a como me siento por culpa de este vacío.

1 comentario:

Violet Veela dijo...

Una vez en clase de teatro (a la que por cierto nunca más regresé) hubo en ejercicio que consistía en vendarse los ojos y dejar que una persona nos condujera por todo el escenario.Con cada paso que daba sentía que era el fin del mundo, esa inconografía del mundo cuadrado donde después de la orilla no hay más que caer. Sentí pánico. Al final del ejercicio el profesor me preguntó que rayos me había pasado y le constesté, llanamente: "le temo al vacío".
Parece que la sensación que te aqueja a tí no es precisamente el temor a caer sino seguir en esa oscuridad que parece no conducir a nada, pero sigues ahí. Eso es muy peculiar por que la mayoría de las personas les agrada seguir en ese vacío aunque no lleve a nada. La verdad creo que casi nadie se da cuenta que no los está guiando a nada. Ahí entra la idea de destino vs "yo construyo mi propio destino". Los fatídicos, entre los que me cuento, creemos en el destino. Y no como esa cosa maravillosa que eventualmente hará de nuestra vida algo grandioso, sino como ese vacío que a ratos se nos quita para dar paso a algo que yo llamo "burbujas de felicidad".
Tu problema no es el vacío, sino el hecho de que sepas que existe y estás en él. Nacimos condenados.