sábado, 22 de marzo de 2008

Consejos laborales

Es sábado 22 de marzo a las 9:58 a.m. y me encuentro en la oficina debido a que los malditos explotadores que firman los cheques decidieron que no desquitamos nuestro sueldo lo suficiente como para ganarnos el sábado de gloria libre. En fin, no me queda de otra más que aguantar encerrado hasta la 1:30 p.m. para ser libre.

Hace unos minutos platicaba con un compañero, quien me duplica la edad y es el más veterano de mi división, sobre la desgracia que es trabajar mientras el resto del mundo se encuentra de puente. La plática fue de esas donde de un tema brincas a otro sin darte cuenta. La conversación dió un giro extraño ya que llegó a un punto donde se convirtió en una especie de seminario optimista que me causó bastante gracia aunque tras razonarlo un instante parece que el consejo estilo "de padre a hijo" que me dieron no es tan incoherente. Mi compañero dice que para lograr algo "tienes que creertela primero y estar dispuesto a mandar a la chingada lo que no salga" y con esto se refiere a que debes creerte capaz de alcanzar lo que sea que intentes dejando de lado los posibles fracasos. Este consejo es algo trillado, lo sé, pero no deja de intrigarme como es que la gente en verdad está segura de su efectividad. No es la primera vez que me dan esta receta y debo admitir que en alguna época de mi vida la puse en práctica; ironicamente ese semestre me fue bastante bien aunque no pude evitar que mi naturaleza hiciera lo suyo y volver a mi constante depresión y pesimismo... como diría el filosofo y poeta del siglo pasado José José: "uno no es lo que quiere sino lo que puede ser".

Dentro de la plática hubo un par de consejos más pero éste fue el que más llamó mi atención debido a que me sigo asombrando de como la gente es óptimista a pesar de las adversidades. El tipo del que habló se considera "un tipo con suerte" ya que las cosas se le han ido dando a lo largo de su vida. Está por terminar de pagar su casa, ha tenido "viejas por montones" sin considerarse un perro, entre otras cosas tan sólo luchando por lo que quiere y si las cosas no salen "pues tu te lo pierdes pinche vieja". Su filosofía requiere de un manejo excelente del autoestima, donde tras cada fallo se debe decir "a la chingada con esto" e intentar nuevamente con otro prospecto.

¿Cuántas veces no he querido mandar todo a la chingada sin poder hacerlo? Hace mucho llegue a la conclusión de que todo, sin importar de que hables, debe eliminarse cuando produce más malestar que placer, o lo que es lo mismo: cuando se convierte en un problema. Pero ¿por qué es tan difícil terminar una relación cuando ésta te genera más problemas que gratificaciones? No hablo sólo de relaciones de pareja, también me estoy refiriendo a relaciones familiares, laborales o de amistad. Existen muchos casos de mujeres golpeadas por sus maridos y que a pesar de eso no se separan, de novios que sólo discuten y ya no disfrutan de pasar tiempo juntos, familias que únicamente se ven las caras porque viven bajo el mismo techo, empleados que odian lo que hacen y aún así no buscan otro trabajo... tantos casos como estaciones de A.M. con programas donde prometen tener la solución a todos ellos y en todos los casos se tiene la misma pregunta con una sola respuesta coherente desde mi visión particular: ninguno de ellos quiere perder lo único que tiene seguro.

La sabiduria popular nunca se equivoca y reza "más vale pajaro en mano...". El problema de seguir al pueblo es que tal vez no se equivoque pero rara vez elige lo más sano. ¿De qué sirve tener algo que no funciona? No tiene ningún caso trabajar en un caso pérdido pero ¿y si no encuentro nada más? El miedo a perder lo que se tiene nos mantiene ahí. Podrá ser la peor persona/cosa/situación pero es mío y de nadie más...

En fin, me parece que este post me está poniendo a pensar demasiado en mis dañadas relaciones y como me niego a amargarme tan temprano: a la chingada con esto...
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P.D. Como ya dije, esta es semana de cumpleaños: Feliz cumpleaños hermano... se que difícilmente será feliz pero la esperanza muere al último... al menos eso dicen.

1 comentario:

Violet Veela dijo...

A veces pienso que estoy escribiendo alguno de tus post. José José nunca se equivoca y deberian promoverlo para que se sepulte en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Yo pensé que toda la gente era infeliz, porque siempre les falta hacer algo, pero he conocido personas demasiado satisfecha de sí misma. Así que pensar en eso hace más difícil cotinuar en la línea de la frustración.
¿Malas relaciones que no pueden dejarse?; Pearl Jam lo definió bien en la canción Better man , creemos que no hay nada mejor. Yo le llamo costumbre del conformismo. Costumbre es la clave, como dices "más vale pájaro en mano..." en fin. Creo que eso es parte de tener miedo a probar cosas diferentes. Una vez fui a una exposición en el museo Toledo dónde había una gran manta en la entrada que decía "¿De qué tienes miedo?" me llegó muchísimo, porque si esta vida es mala y casi todo sale mal, al arriesgarnos no puede salir peor, o al menos nos sentiremos culpables y no creeremos que hay una fuerza superior que de verdad no nos quiere.
Pero es cierto, cuando algo nos causa más problemas que satisfacciones hay que dejarlo, sea lo que sea. La vida es muy mala y corta.