miércoles, 19 de marzo de 2008

Apagando el cerebro

Esta semana ha sido de cumpleaños. Ayer fue cumpleaños de una amiga a la que no veía hace más de un año por lo que decidí caer a su mini-celebración a sabiendas de que no me esperaría. Lo interesante aquí fue que la festejada no fue la única que se llevó una sorpresa. En esa reunión se encontraba la que, considerando mi corta lista de amores, es el amor de mi vida y como era de esperarse la tensión se dejo sentir. Lo raro de esa noche es que terminé llevandola a su casa y besándola. No se por qué lo hice, sólo seguí mis impulsos, cosa que casi nunca hago, pero por una vez se sintió bien hacerle caso a otra cosa que no fuera mi cabeza.

Tras esta experiencia confirme lo que ya sabía pero nunca había puesto en práctica: pensar es malo para la salud. Trataré que en futuras ocasiones mi cabeza se desconecte y permita al resto de mi cuerpo actuar como se supone debe. Si las cosas están jodidas difícilmente podrían empeorar si apago el cerebro por un momento.

2 comentarios:

Violet Veela dijo...

Cuando no piensas todo es perfecto. No hay consecuencias, ni dolor, ni quienpiensaquedequien, ni color, sólo se siente bien. Ojalá perdiera alguna parte del cerebro que me hace pensar en lo malo. ¿Habrá embolias inducidas? si es así, yo quiero una.
Mi vida sería taaan sencilla. Pero como no se puede lo mejor es recurrir a las drogas.

Violet Veela dijo...

Pd. Feliz cumpleaños. Lejos están ya los días donde te horneaban pastelillos y te regalabamos condones, inflandolos en vez de usarlos presagiando un mal augurio.