sábado, 10 de mayo de 2008

Petición de una madre

Este día de las madres la mía me hizo una solicitud que no puedo cumplir. En lugar de un regalo material como cualquier madre normal, lo que mi mamá quiere es: que deje de tomar.

Para empezar esto haría pensar que soy un alcoholico consumado, cuando en realidad apenas estoy en proceso de convertirme en uno. Admito que la última semana mi consumo de bebidas embriagantes ha sido mucho más elevado que el promedio que he manejado en mi vida pero no es para tanto. Si hacemos cuentas de los últimos 10 días, en 5 he llegado a empedarme pero creo que esto es sólo una buena racha que no se puede dejar pasar.

La razón por la que no puedo cumplirle esta solicitud a mi madre es porque el alcohol ha sido, hasta el momento, una de las pocas cosas que me relajan lo suficiente para dejar de pensar. Esos 5 días ebrio me la he pasado muy bien y me niego a abandonar esa felicidad embotellada que espero con tantas ansias. Es muy egoista de su parte pedirme semejante cosa, no se por qué las madres simepre han de querer privar a sus hijos de los pocos placeres que tiene la vida.

Supongo que este año no bastará con una plancha para superar el día de las madres, veré si eso junto con una bonita y funcional licuadora logran que se le olvide mi pseudoalcoholismo.

2 comentarios:

Violet Veela dijo...

Jajajaja, a eso llamo yo chantaje emocional.
Mi querido Janus, para eso se inventaron los electrodomésticos (sino, ¿cómo se explica que haya cosas como una waflera o sandwichera?). Compra todo lo que puedas, porque eso que te pidió haría tu vida más vacía de lo que ya es. No es que el alcohol la llene, sólo la disfraza. Todos necesitamos distractores mentales de vez en cuando.
Suerte...

Ashanty dijo...

regálale una bolsita de cocaina. Verás que pronto el hecho de que bebas se le hace tan insignificante que no tendrás problemas. Quizá se preocupe por tu cocainomanía, pero te dejará embriagarte.

p.d.: la palabra verificadora no está de moda.