sábado, 5 de abril de 2008

Incertidumbre

Uno de los peores castigos que puede sufrir cualquiera es enfrentarse a la incertidumbre. Entiendo que esto de vivir requiere de un grado de improvisación, no es posible tenerlo todo planeado ni conocer el resultado de lo que viviremos y si así fuera ¿qué chiste tendría vivir? Pero dentro de todo ese desconocimiento debe caber un poco de estabilidad, es decir, deberíamos poder tener una línea de eventos a seguir. De este modo se podría tener un grado de certeza en las actividades que realizaremos aunque sigamos sin conocer el resultado oficial.

No hay persona que se escape a la incertidumbre, la más común es la incertidumbre al resultado y es esa la que le da ese toque tan "especial" a la vida. Cuando no estudias para un examen, le llegas a la persona que te gusta, al ver el futbol los domingos... en todos los casos existe esa incertidumbre tan necesaria como innevitable, consecuencia de un acto que se decidió personalmente llevar a cabo (o tal vez el destino fue quien decidió pero no discutiré sobre eso en este momento). Pero ¿qué es lo que pasa cuando lo que no se sabe es lo que vas a hacer, cuando tu futuro ya no está en tus manos y dependerá del resultado de uno o más eventos?

La razón por la que destesto hacer planes es porque nunca salen como los planeo, siempre hay algo que viene a destruir esa linda ilusión de hacer todo como querías. Por alguna razón por más que trato de cumplir mis planes algo sucede que me cambia todo. Esta semana fue la sorpresiva invitación forzada al cine de mi post anterior y hoy estoy a la espera de que me confirmen si podré fingir que soy una persona normal que festeja el cumpleaños de su novia o nuevamente mis planes se verán destrozados por la constante indecisión de la todavia "no ciudadana" con la que salgo y que me mete en esta clase de incertidumbres con más frecuencia que cualquier otra cosa. Lo peor del asunto es que cada vez me enfrento a más de estas situaciones y no veo como detenerlas. De no llegar a una posible solución me veré forzado a no planear nada con más de una hora de anticipación... aunque puede que ni así consiga tantita certeza.

1 comentario:

Violet Veela dijo...

La verdad es que odio la incertidumbre. Tal vez se puede decir que es lo que más odio en el mundo, igual y después de la violencia, pero esa es otra historia.
La verdad es que resulta inevitable, todos debemos pasar (tarde o temprano) por ese limbo que nos dice "y ahora ¿qué diablos hago?".
Nota al pie: andar con una "no ciudadana" es considerado un delito. Seguro sales en el próximo libro de Lidia Cacho.
En fin. Últimamente he pensado (o me han hecho pensar) si la incertidumbre tiene algo de atractivo. Quién sabe, la verdad es que tal vez lo único que quede es la clarividencia. Pero eso es una basura. Ni modo, hay cosas inevitables. La verdad es que hay personas que aman el misterio. A mi me gustan las cuentas claras, los planes, las fechas y las agendas, ni modo, me toca sufrir.