miércoles, 16 de abril de 2008

¿Canderel?

El día de hoy hice un nuevo amigo en el gimnasio al que asisto. Lo "gracioso" del asunto es que es la primer persona con la que entabló una conversación en ese lugar y él apenas tiene nueve años. Sí, así es, un niño de nueve años va al mismo gimnasio que yo (y sí, voy al gimnasio... trato de combatir ese mal conocido como obesidad que ataca a 9 de cada 10 dueños de un blog).

No se que tienen conmigo los niños cuya edad oscila entre los 3 y los 10 años que por alguna razón tienden a querer tratar con mi persona. Siempre que estoy formado en una fila y hay una madre con una niña en sus brazos, esta última se me queda viendo como si tuviera algo de interesante... si tan solo tuviera ese mismo efecto en las niñas que cumplan con los requisitos legales para ser sujetas de mi interés... con los niños que ya son en cierto modo independientes pasa algo similar, se me acercan, me hacen plática y quieren que me una a sus juegos. Algo así me sucedió hoy cuando David (así se llama el chamaco) se puso a jugar a un lado de donde estaba yo ejercitando mis casi inexistentes músculos cuando de repente me empezó a hacer preguntas a las que respondí más por inercia que por querer seguir la plática.

A todo esto, lo importante no es que haya salido del recinto con un nuevo amigo sino que David hizo que uno de mis grandes dilemas mentales saliera cuando pregunto si era casado y tenía hijos. Tras reirme le contesté que aún soy muy joven para pensar en eso pero la verdad es que desde hace ya bastantes años he pensado en eso de reproducirme y, como mencioné en un post del mes pasado, mi postura actual es no dejar descendencia en este mundo para evitar procrear otro infeliz y futuro bloggero.

A pesar de que tengo mi postura bien sustentada, según mi visión muy particular de la vida, no puedo esconder el hecho de que aún debato la idea de tener un hijo en algún momento de mi vida. Se que es muy pronto para decidir este aspecto y que con el paso del tiempo seguramente mi postura volverá a cambiar y es esa la razón que me hace pensar en una vasectomía que le ponga fin a esta discusión de una vez por todas.

1 comentario:

Violet Veela dijo...

No sé que pasa, pero siempre me dan mucha risa tus post, aunque supongo que ya me debería parecer normal. Jajaja, comezamos a pensar todo en términos de blog, puedo comprender eso. ¿Hijos.....? esos pudieron ser unos puntos suspensivos infinitos porque la verdad no sé que se pueda decir al respecto. A veces pienso en tener hijos, una casa linda, un perro y un buen...compañero con quien compartir todo eso. Luego me encuentro a mi misma alejándome de los pegajosos dedos de los niños (todos son así hasta después de los 18, lo cual me hace preguntarme porqué salías con una niña de dedos pegajosos, bueno ya se arregló) nunca puedo hablar con un niño porque siento que no tenemos nada en común, cuando soy socialmente forzada a hacerlo me siento infinitamente estúpida, y otras muestras de pedofobia o como se pueda llamar el odio a infantes. Aún así a todos nos gusta dejar la puerta abiera, vasectomía...tal vez después. Créeme he visto traumas muy grandes por elegir esa opción.