lunes, 12 de marzo de 2012

Momento incómodo

El día de hoy falté al trabajo por culpa de una gripa que me ha hecho terminarme cerca de tres cajas de kleenex. Por esa razón tuve la oportunidad de desayunar con las otras tres personas que habitan la misma casa que yo. En esta casa se tiene la costumbre de escuchar la radio a la hora del desayuno, regularmente en alguna estación de señoras donde transmiten algún programa de ayuda de esos donde una supuesta psicóloga da consejos para mejorar la vida de sus escuchas. No me culpen a mi, culpen a las estaciones de señoras.

Bueno, el punto es que en este programa había un psicólogo invitado hablando de personas que fueron engañadas por su pareja y que vivieron años con eso por el "qué dirán" y todas esas mamadas. Es raro escuchar esos programas que por años tachaste de inútiles y entender que ahora eres su mercado meta. Lo mejor de todo fue la incomodidad que generó en las cuatro personas sentadas a la mesa, ninguno fue capaz de mirar a otro a los ojos hasta que terminamos de desayunar.

Y mientras todos nos seguimos haciendo pendejos...

9 comentarios:

la mis dijo...

hacerse pendejo es una habilidad extraordinaria que no cualquiera domina, mucho menos uno que no es pendejo.

saludos.

Janus dijo...

Y a mi que me sale tan natural...

Dandelion dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dandelion dijo...

Justo hoy por un par de "accidentes" terminé recordando ese tipo de programas que toda la vida he aborrecido.

Hace ya mucho tiempo, cuando por algún error en la matrix -casi- todos compartíamos la mesa, ocurrió algo muy similar y obvio, la persona indicada para ser señalada por las acciones descritas en dicho programente de quinta, navegó como las grandes con su bandera de pendeja al hacer como que no había escuchado nada.

Esos programas sólo aplican para lo siguiente: Para acusar, señalar y juzgar a los demás, JAMÁS a la persona que los sintoniza.
Es así que los personajes y las etiquetas para todos en la casa paterna eran: "los malos hijos", "el mal esposo", "la familia disfuncional", "todos están mal menos yo"... Pendejadas más, pendejadas menos, pendejadas al fin.

Obviamente todos seguimos siendo unos hijos de puta (¡Pff! no comments) con ó sin programas y con ó sin gente sentada a la mesa.

Pinches momentos incómodos, ¿dónde ó cuándo empieza uno a cobrarle a la vida tanta mamada?

NTQVCA dijo...

Pero por supuesto que conozco esas miradas al cielo, buscando la manera de safarse de los compromisos.
Ya llegará el día en que encuentren la manera de enfrentarlo, mientras tanto, que más da.

Danny dijo...

Bueno, pues si hacerse pendejo es un superpoder pues podemos ir armando nuestro propio grupo de hombres X.

Janus dijo...

Dandelion: Creo que la ventanilla para cobrarle a la vida no tiene quien la atienda desde hace mucho. Fórmate y a ver qué pasa.

NTQVCA: Eso sí, qué más da...

Danny: Esa es la mejor propuesta que he leido.

Israel dijo...

ouch ... ! :S

Nena dijo...

Querido Janus.

Ese tema por el que no quisieron comentar en familia el tópico que agarraron en ese programa de radio, me da cosa comentarlo. No sé qué decirte.
Pero te invito a re-leer mi post en mi espacio: ¡No me lo permitan! Parte 2. Sobre todo los comments de los lectores.


Ele y Juan Pa
sailing-nena.blogspot.mx