Por primera vez me atreví a romper mi seguro anonimato con alguien a quien no conociera desde antes de haber abierto este blog. Todo surgió de una propuesta
indecorosa por parte de
Daniela, quien propuso ir por un café. Acepté, por razones que probablemente no pueda explicar, pero lo hice. Me pareció una muy buena forma de romper la rutina.
Para mi fue una cita "semi" a ciegas puesto que yo tenía la ventaja de conocer de antemano su apariencia gracias a algunas fotos que pude ver en su blog. Por su parte no me explico cómo es que se animó a asistir sin tener una idea clara de con que se iba a enfrentar. Digo, por lo que ha leído aquí estaba claro que se iba a encontrar con una persona dañada pero no sabía si mi apariencia iba a ser la de un violador de bigote y lentes obscuros o la de un postadolescente traumado. En fin, sus razones ya las comentará ella.
La cita fue distinta a como la imaginé. Yo esperaba que fuera algo incómoda debido a que mis habilidades sociales no me ayudan a hacer plática con gente que no conozco, lo que había olvidado es que nosotros no éramos del todo desconocidos. Gracias a que uno lee el blog del otro, conocíamos detalles que ayudaron a que la plática fluyera. Muy buena plática donde abordamos más a detalle esos traumas que hemos expresado en el blog además de otros que por alguna razón hemos omitido.
El momento en verdad incómodo se dió por culpa de B., para los que no la recuerden o nunca hayan leído sobre ella
aquí está el post, quien al reconocerme entre la gente decidió saludarme y sentarse con nosotros un rato. Lo primero que no supe como manejar fue el presentarle a Daniela, ¿cómo voy a presentar a alguien a quien justo hoy conocí? Afortundamente B. se me adelantó y se presentó sola. Dentro de su plática preguntó de donde nos conocíamos, a lo que Daniela le contesto que nos habiamos conocido en el metro. Bien jugado. Una vez abierto el camino quise rematar con una broma que creo me salió peor:
Janus: ¿De qué te ries? ¿Qué no puedo salir con alguien a quien acabo de conocer? (sonrisa de Daniela)
B.: Nadie que no te conozca saldría contigo...
No supe si ofenderme. La plática con ella fue corta gracias a que logré incomodarla, así que se fue a su mesa y nos dejó seguir con lo nuestro.
La velada terminó tras 4 horas de estar platicando, una piña colada para ella y tres cervezas para mi; también influenciados por el alto volumen que ya se estaba manejando en el lugar.
De todo esto obtuve algunas conclusiones que a continuación comparto con ustedes:
1. Los bloggeros tenemos SERIOS problemas mentales. (Eso aplica también para los que no conozco en persona, no se quieran escapar)
2. En general, la historia de la mayoría era una historia normal hasta que llegó la pubertad, época de donde salimos dañados y no nos pudimos recuperar.
3. No entiendo, ni entenderé, cómo le hace la gente que no toma para hacer la vida más llevadera.
4. Aquel que se quiera casar antes de los 25 merece ser dejado/golpeado.
5. Encontrarse con gente de forma inesperada no está chido.
Y creo que eso es todo. Si omití algo importante seguramente Daniela lo hará saber. Bueno, eso espero, no se si la terminé asustando con tanto trauma.