Hay días donde lo único que quiero es correr y alejarme de todo. Este fin-inicio de semana llevo dos (de los tres días que hay entre sábado y lunes). El primero de ellos fue el sábado donde en un arranque de frustración mandé al carajo a la mujer con la que interactuo emocional y fisicamente hasta que me di cuenta de la pendejada que estaba haciendo: Oficialmente me he estampado, sólo falta ver cuantos pedazos habrá que levantar esta vez. Ese mismo día, estando yo en ese mismo estado pero por la noche, mi madre llegó con los ojos hinchados tras haber estado llorando al parecer por bastante tiempo. Su frustración es tal que ella lo único que quiere es que termine "la pesadilla". Soy pésimo dando palabras de aliento, más cuando la gente que las requiere está llorando así que por primera vez en mucho tiempo hice lo más sensato y me limité a abrazarla en silencio. Horas más tarde mi madre confesaría que esos arranques le dan cuando no se toma sus pastillas para los nervios.
Hoy también quise correr. El vacío me atacó, me hizo pensar y no supe que hacer. Detesto viajar en metro cuando estoy en ese estado, me da mucho tiempo para pensar y ver gente no me ayuda. Al terminar mi viaje llegué a una conclusión sobre el tema: me faltaba mi "pastilla para los nervios" así que pasé al Oxxo más cercano, compré una coca, llegué a casa, combiné el refresco con hielo y ron y procedí a tranquilizarme.
Por el momento ya no quiero correr pero está por terminarse mi tranquilizante... creo que mi problema de nervios es genético así que me serviré otra dosis sólo para estar seguro de que surta efecto.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
Hace 3 semanas
