Han pasado cinco años, asumiste las cosas
hace tiempo que estoy buscando mi verdadero yo
hay una especie de simbiosís lo dijo mi psicóloga
haría bien a la terapia alejarme un tiempo
unos setenta años...
Lo dijo mi psicóloga: no se manejar mis emociones. Esta semana he andado muy ocupado, como hacía tiempo no lo estaba. Semana de exámenes, trabajos parciales y comenzaron mis nuevas responsabilidades laborales, tengo que sacar el doble de trabajo en el mismo tiempo y aunque cuento con un
chalan esta etapa de
trainning sólo implica que tengo que hacer todo yo puesto que hay que revisar el trabajo que hace. Dormí cinco horas en promedio, tal vez un poco menos. Mi cansancio físico es el menor de mis problemas.
Mi última salida oficinista me hizo darme cuenta de muchas cosas. La primera de ellas es que extraño a L. más de lo que me gustaría admitir. Ese día le marqué, le dije que la extrañaba pero que no era nuestro tiempo. En verdad creo que no es nuestro y me siento culpable de seguir teniendo algo con ella tanto físico como emocional, por no permitirle cerrar la herida que esta relación le dejó mientras yo trato de curar mi herida jugando con F. pero sin dejar ir a la primera. En esa misma salida descubrí que mis problemas de alcoholismo son más graves de lo que pensaba. Llegué a mi casa con la idea de haberme comportado a pesar de haber salido un poco más que
alegre pero la realidad me golpeó al día siguiente cuando en el trabajo me contaron la serie de estupideces que le estaba diciendo a una mujer fisicamente no muy atractiva. El problema no está en haberme querido ligar patanmente a una mujer de mal ver, eso lo hace cualquier borracho, sino en que yo no recordaba absolutamente nada y eso que tomé menos de lo que acostumbro.
Ahí no terminan mis preocupaciones. Esta semana noté que mi cabello está cayendo a un ritmo acelerado, mi frente es un poco más amplia que la última vez que le presté atención y pasarme la mano entre el pelo tiene como resultado el llevarse unos cuantos de ellos. Estoy tratando de no preocuparme por esto, y por nada en general, pero al parecer no está teniendo resultado. La presión de estar en el limbo de 62 días para terminar el fastidio estudiantil me tiene frustrado y está afectado duramente el resto de mi vida.
La psicóloga me recomendó generarme nuevas expectativas ya que todas las que tengo están rotas. La idea de este ejercicio es ajustar mis metas a la realidad que vivo donde únicamente estoy buscando los placeres express que traen el alcohol y las relaciones vacías por miedo a establecer un vínculo que al romperse me haga sentir mal, conducta aprendida a lo largo de mi vida llena de vínculos afectivos rotos donde el más importante, el de mi padre, parece no tener compostura... o al menos eso concluí de mi última sesión. El panel lateral de este blog tiene una frase que tal vez convenga aplicar: el secreto te la felicidad está en las bajas expectativas. Nada pierdo con intentar, seguir respirando será mi próxima expectativa, fallar en ella resultaría mortal.
Desde hace tiempo quiero tirar mi vida por la borda, dejar de preocuparme por cosas que no puedo arreglar y que la corriente sea la que me lleve. No se que hacer con L. pues la quiero pero no quiero estar con ella de base, quiero divertirme con otras pero tampoco quiero dejar lo que tengo seguro. Se que no es justo pero qué en la vida lo es.... y así ha estado la semana, llena de depresiones en el metro, carente de un descanso efectivo y lleno de dudas que no terminan por aclararse.