Creo que tras tanto pensar, sufrir y la madre mi fusible de la tristeza se ha quemado al grado de ya no saber cuando debo entristeserme. El día de hoy no ha tenido nada bueno, al contrario, ha tenido noticias considerablemente malas y aún así estoy de tan buen humor como hace mucho no lo estaba.
Laboralmente nos acaban de tirar por la vía legal un contrato de servicio que duplicaba el monto de los proyectos que teníamos a principio de año. Después de tres meses de trabajo, mucho dinero invertido y ni un peso, de lo ya facturado, cobrado resulta que la licitación estuvo mal hecha y hay que volverla a hacer, esta vez sale con menos presupuesto y probablemente ya no convenga participar; peor aún, tal vez ni podamos cobrar. La posibilidad de crecimiento en la empresa o de bonos se ve limitada y mientras tanto yo ando de buenas.
Mi pareja, no puedo decirle novia pues tecnicamente no lo es pero tampoco es más mi free, está que se la lleva el diablo. Ha entrado en una pésima racha donde nada le sale y sólo tiene más problemas, casualmente todo empezó desde que me conoció. Mientras tanto yo me río de estupideces.
Por primera vez en meses llegué a casa y superé las ganas de llorar. Mi madre se queja, mi padre no dice nada y mientras tanto yo ceno como si lo único malo del mundo fuera que perdió el River contra las chivas.
Algo anda mal en mi cabeza, no es que apenas me haya dado cuenta pero creo que esto ya es demasiado.