En uno de mis múltiples momentos de reflexión y filosofía me puse a pensar en cuántos amigos tengo. La cuenta empezó con mi grupo de amigos más cercano, el cual con el paso de los años ha ido cayendo en número por diversas razones que tienen que ver con eso llamado crecer. Aunque algunos se casen, otros se vayan a buscar su sueño, otros hagan una maestría, o lo que sea, se supone que seguiremos siendo amigos... pero siempre he creído que la distancia acaba con cualquier vínculo y dudo estos casos sean la excepción, sólo quedará la historia para unirnos pero a veces no es suficiente.
Trás este domingo de reencuentro no planeado con algunos amigos y excompañeros de la secundaria me puse a pensar en ellos. A pesar de que nos decimos amigos es precisamente el pasado lo único que nos une (y el alcohol) ya que en general tomamos caminos distintos, tenemos personalidades distintas y objetivos distintos que estoy seguro no podrían convivir de manera cotidiana. Y como ejemplo pongo al grupo de amigos con el que solía salir a principio de este año y del cual me alejé por sentirme un ser extraño dentro de ese grupo.Fuera de ellos creo que no tengo más amigos, ni siquiera gente con la que me identifique un poco.
En la oficina aunque tengo un grupo de compañeros con los que salgo a comer, platico, bromeo y todo eso que se hace con los compañeros de la oficina, difícilmente puedo llamarlos amigos. Todos ellos superan los treinta, tienen relaciones estables (esposas o novia de muchos años), destinan sus quincenas para cosas muy distintas a las mías, y la lista podría seguir por buen rato pero ya demostré mi punto. Creo que a eso se refería Benedetti cuando publicó lo siguiente en "La tregua":
"En las oficinas no hay amigos, hay tipos que se ven todos los días, que rabian juntos o separados, hacen chistes y se los festejan, que se intercambian sus quejas y se transmiten sus rencores, que murmuran del directorio en general y adulan a cada director en particular. Esto se llama convivencia, pero sólo por espejismo, la convivencia puede llegar a parecerse a la amistad."
Desde hace mucho he pensado en como mi padre parece no tener amigos, es decir, no tiene con quien platicar de sus cosas que no pertenezca a su familia. No es como nosotros, mi hermano y yo, que salimos a ver los partidos de la selección con alguien, vamos a ver a nuestros amigos aunque vayan en otras escuelas/trabajos, tomamos unos tragos con alguien regularmente. No, el nunca sale de la casa si no es a casa de alguno de sus ya pocos hermanos, ve el futbol solo y ha llegado al punto de tomarse una o dos cubas el fin de semana mientras no hace nada supongo que para cubrir su necesidad de alcohol. Eso me ha puesto a pensar si son el tiempo y la distancia los dos factores que acaban con las amistades o si mi papá simplemente es un antipático que no tiene amigos. Le he preguntado a un par de amigos si sus papás tienen amigos, regularmente la respuesta está entre "no" y "pues así amigos no, rara vez sale a ver a sus disque amigos pero es una vez al año y regresa bien temprano" lo cual le da más fuerza a mi primer teoría.
Todo esto me hace pensar que es normal irse quedando sin amigos, algo inevitable como lo es envejecer o que te crezca el cabello (si es que aún lo conservas). ¿Cuál será la edad donde te quedas completamente sin amigos? Cuando llegue a ella les aviso.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
Hace 3 semanas