¿Se acuerdan que hace un par de posts mencioné que tenía ganas de hacer una estupidez? Pues ya se que es lo que quiero hacer: Quiero, en un arranque de ira/valentía/decisión/coraje/yamelecomoustedquiera, llegar con mi renuncia firmada a la oficina de mi jefe y decirle "Jefe, hoy fue mi último día". Dejar el papel en su escritorio junto con el fastidioso nextel y las llaves de la oficina, recoger las pocas pertenencias que deba retirar y cruzar por última vez esa puerta para nunca más tener que verle la cara a todos aquellos sujetos que por el momento continuan siendo mis compañeros de trabajo.
¿Por qué considero que esto sería una estupidez? Porque me parece estúpido renunciar sin tener otro trabajo a donde llegar. Porque a pesar de que esto me da una
libertad aparente lo que en verdad conseguiría sería limitarme por un periodo indeterminado en el aspecto económico al no tener un ingreso
asegurado a fin de mes. Porque justo ahora que comienzo a tener planes de vida, donde el dinero es un pilar fundamental para conseguir los objetivos, ponerme el pie de semejante manera sería imperdonable. Pero la paciencia se me ha agotado...
Ya me cansé de ver las mismas caras desde hace dos años. Ha habido salidas e incorporaciones a ese catálogo de personas con las que convivo pero creo que las incorporaciones han resultado peores y contribuyen fuertemente a que mi nivel de hartazgo haya alcanzado su máximo. Los problemas personales entre mi jefe y yo por cuestiones extra-oficina son algo que, aunque no me arrepiento, no volvería a tener; la próxima vez que uno de mis superiores esté interesado en la misma mujer que yo me retiraré de la competencia por mi propio bienestar, hay demasiados peces en el mar como para dejarse deslumbrar por el primer
pez dorado que te mueve la cola enfrente.
Hace unos días le comentaba al mejor amigo que me hubiera gustado poder gozar de ese
periodo de gracia del recién graduado donde únicamente te dedicas a buscar trabajo y cuando no estás haciendo eso estás echando la hueva ante la tolerancia forzoza de tus padres que justifican tu desempleo por las condiciones económicas mundiales. El problema de empezar a ganar tu dinero es que una vez que has probado el sabor de la
pseudoindependencia no quieres volver a depender enteramente de tus padres, a menos que seas un completo zangano y cínico lo cual de momento no soy.
En fin, creo que tendré que resignarme bajo el consuelo de que si aguanto lo suficiente pronto estaré escribiendo desde un techo pagado con mi esfuerzo, única meta que conservo de ese escaso plan de vida que hace algunos años me propuse y que tuvo que cambiar por causas de fuerza mayor. Aunque no me culpen si dentro de pronto les estoy relatando mi renuncia adelantada.
PD. La razón por la que en el post anterior no permití los comentarios fue que mi estado anímico no me permitió lidiar con los pocos que habían llegado. A veces puedo ser verdaderamente patético.