domingo, 8 de junio de 2008

Servicio a la comunidad

Sirvase a leer el siguiente mensaje:


Y eso va para todos los que, como uno de mis amigos quien ya tiene una hija, no se dan cuenta de la posibilidad de arruinar su vida que existe por huevones y descuidados. Evite años de sufrimientos para usted como para el escuincle. El país se lo agradecerá.

*http://www.leasticoulddo.com

viernes, 6 de junio de 2008

Juegos del destino*

¿Por qué justo el día en que me arranco el corazón el destino decide que sería divertido enviarla a platicar conmigo? ¿Por qué justo cuando me decido a irme a dormir recibo ese tormentoso "hola!!!" junto a una foto suya que me obliga a quedarme y conversar como si nada hubiera pasado, cómo si mi corazón no estuviera aún fresco tras haberlo sacado de un jalón? Simplemente ya no entiendo que pasa, es como si alguien estuviera jugando conmigo acercandome eso que tanto deseo para que cuando esté a punto de tomarlo me lo quite y me diga "no te doy". No entiendo por qué pasan las cosas pero ya me canse de que siempre se trate de darme una cachetada.

*Mi intención era ya no hablar de ella pero debido a las circunstancias me veo obligado a sacarlo de mi sistema. Disculpe la aburrición que ésto pudo haberle ocasionado.

jueves, 5 de junio de 2008

Al final del día

Las últimas semanas me ha dado por no querer dormir por la noche. Al llegar esa hora en la que te sientes lo suficientemente cansado para acostarte y recuperar energía para el siguiente día simplemente me mantengo despierto aunque no tenga nada que hacer, mi excusa: no quiero que llegue otro día. De alguna forma he llegado a pensar que si no duermo no hay razón para que un nuevo día aparezca en mi camino, dentro de mi corre la idea "cuando uno duerme el día se acaba, si no duermo no tiene que haber otro día" pero para mi pesar al mundo le vale madres si duermo o no, él da otra vuelta sin fijarse en nada y yo amanezco más cansado por mi estupidez de no dormir y descansar lo necesario. Detesto levantarme pensando "me gustaría haber amanecido muerto" pero muchas mañanas esa frase describe perfectamente lo que siento.

Comienzo a sentirme cansado y nuevamente no quiero dormir. Esta vez dudo aguantar demasiado ya que el cansancio me gana pero no quita que me preocupe la idea de vivir otro día más sin una razón que me motive a vivirlo. Son estos días los que me hacen pensar en adelantar ese deadline que me he puesto para terminar con esto... pero esa esperanza de un futuro mejor me mantiene aquí... maldita naturaleza humana que me obliga a creer en algo que muy probablemente no pase.

miércoles, 4 de junio de 2008

Hora de empezar a sanar

Creo que es momento para otra bomba de humo
Y batirme en retirada...

Justo como le sucedió a la única persona que comenta mis entradas, Violet Veela, por andar de metiche me llevé un golpe que reabrió, por enésima vez, aquella herida de la que he venido hablando hasta el cansancio. Honestamente ya me esperaba semejante madrazo y lo estuve buscando hasta que por fin lo encontré.

Hace un tiempo mencioné que me había llegado un chisme sobre mi ex. El chisme era que ya me había encontrado sustituto... ni un mes de luto me dió. Ya tenía mis sospechas, pues todo el tiempo hubo un nombre recurrente dentro de sus anécdotas. Cómo le dije a Violet "eso te ganas por meterte donde no te llaman" y efectivamente, eso me gané: por andar checando su Hi5 confirmé que el hombre oficial es justamente quien yo pensaba (Inserte sonido de puñetazo en la mandibula aquí).

A pesar de que fue un golpe duro creo que aún no siento del todo el impacto. El sospecharlo amortiguó el evento y parece ser que me ha devuelto a la realidad. Platicaba con mi mejor amigo, quien cree que lo que necesito es cariño a lo cual le respondí: "No, yo no necesito cariño genérico. No quiero cualquier cariño. Yo quiero SU cariño". Parece ser que eso ya no será posible, por fin ha llegado la hora de matar esas estúpidas esperanzas que aún vivían por ahí, decirle al corazón "entiende, nunca fuiste lo que ella necesitaba y mucho menos lo que quería" y enfocarme en lo que en verdad debería importarme.

lunes, 2 de junio de 2008

Sólo conoces a la gente cuando...

La sabiduría popular dice que la únicas situaciones donde conoces en verdad a las personas son en la cama y en la carcel pero yo no estoy de acuerdo con esto ya que a mi parecer le falta contemplar una situación: la peda, en seguida mis argumentos para que la sabiduría popular acepte mi propuesta de reforma a ese dicho.

El alcohol saca lo que tenemos escondido muy en el fondo. Esos sentimientos a los que no permitimos salir a jugar, confesiones que encerramos para que no lleguen a oidos ajenos, esa vida que nos vemos obligados a vivir por más que nos esforzamos por cambiarla... Puedo citar muchos ejemplo sólo de este fin de semana en el cual me fuí al congreso de la empresa para la que trabajo (yo no quería ir pero me obligaron y ahora resulta que hasta amigos hice). En esas borracheras post-sesión de trabajo conocí la vida del mensajero serio que resultó ser un joven con deseos frustrados de superación pero no por eso menos amigable; la jefa de almacén con caracter díficil quien no es más que una mujer que requiere de quien la trate amigablemente para pasarsela bien; la golfa asistente con pechos falso que sólo es una golfa asistente de pechos falsos y, ¿por qué no decirlo? el antisocial asesor técnico con tendencias alcohólicas que ebrio es tan social que hasta baila...

El alcohol une a la gente. En la carcel, la gente se une porque de otro modo saldrá más jodida de como entró así que es preferible unirse con cualquier motivo, desde hacerse la vida más fácil hasta recuperar la libertad por la vía rápida. En la cama está por demás mencionar como es que la gente se une. En la peda uno se junta con gente a la que no soporta únicamente para compartir el vino tal y como nos lo enseñó nuestro maestro el niño Jesus y termina descubriendo que menos insoportable de lo que parece.

El alcohol mejora el clima. Podrá estar haciendo mucho frio, pero unos buenos tragos ayudan a entrar en calor... y si no lo creen pregunten al ruso de su comunidad. En situaciones de calor el alcohol no les quitará la molestia de éste pero por lo menos la hará más tolerable, sobretodo si tiene hielos pero lo más importante es que puede mejorar el clima al grado de que pueden comenzar conociendo a alguien en la peda para terminar conociendolo(a) en la cama... dos pájaros de un tiro.

...

Cuando empecé a escribir esto tenía más razones para hacer que el congreso reforme estas líneas pero han pasado más de dos horas desde que escribí el primir renglón y ahora no recuerdo muchos de mis argumentos pero creo que con los dos que he dado es suficiente. Terminaré con la versión del refrán ya modificado:

Sólo en la cama, en la carcel y en la peda se conoce a los amigos.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Sigue sangrando

Cuando uno cree que las cosas se están resolviendo, nunca falta quien llegue y meta el dedo en la llaga. La situación se pone peor si la persona que reabre la herida es la misma que la provocó. Desde el jueves, como lo dije en el post anterior, la herida no ha dejado de sangrar pero hoy sangra más porque aquella mujer a la que aún quiero me habló para platicar como en los viejos tiempos cuando todo era color de rosa (quiero hacer notar mi sarcasmo y ardidez al respecto). Ese acercamiento ha hecho que la extrañe y que esa parte sentimental que aún queda dentro de mi haga su aparición para hacerme más miserable.

En este momento me encuentro sangrando intensamente y no se como detenerlo. Un amigo dice que en estos casos uno debe aguantarse y lamer sus heridas hasta que sanen, yo particularmente prefiero curarlas en alcohol aunque sea un poco más tardado.

domingo, 25 de mayo de 2008

Arrancando costras

Tengo la manía de arrancarme toda costra que encuentro en mi cuerpo. No importa que exista el riesgo de infección, no puedo evitar estarme rascando hasta dejar la herida viva nuevamente. Esta operación se repite hasta que la herida sana y deja una marca que, espero, será para siempre. Desconozco de donde viene este "gusto" por las cicatrices pero en cierto modo me siento orgulloso de las que tengo, en particular de una en mi brazo izquierdo que mide poco más cinco centímetros y que tiene una anecdota bastante pintoresca.

El jueves llevé esta manía a un nivel más alla del físico. Me considero un masoquista psicológico más que físico ya que desde mi punto de vista la peor tortura que uno puede recibir es un castigo físico y el dolor es una de las cosas a las que más le temo; de esta forma prefiero sufrir mentalmente y por esa razón decidí arrancarme la costra de una herida que, hasta ese momento, no había vuelto a sangrar.

Tras un mes de haber cortado y de no saber nada de ella directamente (me llegó un chisme por medio de dos amistades) el jueves me atreví a hablarle a mi ex. La conversación fue vía mensajero instantaneo pero aún así fue difícil oprimir enter y esperar su respuesta. Por patético que suene, me sentí bien por hablar con ella como si nada hubiera pasado sólo que no esperaba que esa plática tuviese efectos secundarios retardados. Los tres días que van desde entonces he estado pensando en ella llegando al punto de que anoche apareció en uno de mis sueños, y eso que normalmente no recuerdo lo que sueño. La melancolía me ha atacado acompañada de ese vacío que le da nombre a este blog retrasando el proceso de superación que iba tan bien hasta antes de ese día.

La curiosidad mató al gato... y a mi me trajo otra cosa más en que pensar. No me queda más que esperar a que la herida cierre de nuevo y hacerme cortadas en los brazos para quitarme costras de verdad que la única consecuencia que tengan sea una linda infección sin consecuencias mentales.

viernes, 23 de mayo de 2008

Sin terminar

Por alguna razón no puedo terminar nada de lo que empiezo. Tengo varias teorías sobre el por qué de mi incapacidad de llevar algún proyecto a buen término. Una de ellas es que soy un mediocre que a pesar de estar consciente de que no le gusta lo que es/tiene no hace nada por remediarlo. Otra tiene que ver con mi estado anímico, no estoy seguro pero a veces creo que estoy sumido en una depresión que me impide continuar con los proyectos que comienzo en alguno de esos escasos días donde ando lo suficientemente optimista como para pseudocomprometerme con un proyecto.

Esta situación me incomoda bastante ya que no he terminado ni la cosa más simple como lo es leer un libro, él cual tiene un mes o más en el buró con un separador ni siquiera a la mitad del mismo. Cuando se trata de eventos donde el único afectado soy yo dicha incomodidad es manejable, lo que últimamente me tiene más incómodo es el saber que mi falta de compromiso detiene en cierto modo a alguien que probablemente pueda salir del hoyo más fácilmente sin mi.

Honestamente no se que me pase y mucho menos tengo idea de como salir de esto... aunque, como ya mencioné arriba, no tengo muchas ganas de encontrarle una solución a mi pésima actitud hacia las actividades que deberían ser una prioridad. Ya me cansé de ver la vida pasar pero no me puedo levantar de donde estoy para empezar a caminar pero si no quiero desperdiciar mi juventud adulta como lo hice con mi adolescencia tengo que encontrar un remedio para esto lo antes posible.

Detesto estar tan consciente de mi persona...

domingo, 18 de mayo de 2008

Gran consuelo

Como cada domingo me encontraba quejandome con un amigo de que mañana la rutina comienza su interminable y frustrante ciclo cuando:

A: Vas a ver q cuando regreses a la escuela vas a estar peor, asi q trata de ver q ahora no estas tan jodido.
J: Gran consuelo: el futuro siempre será peor...

Y después de dicho consejo optimista me dispongo a ir a la cama a esperar a que sea hora de levantarme para ir a trabajar...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Hace un año...

... que debí haber muerto.

Lo que comenzó como un simple dolor de estomago un miercoles terminó en una operación de urgencia un lunes pasado medio día. Es gracioso como se dieron las cosas, un dolor leve que iba y venia confundido con un una posible diarrea que jamás llego y una colitis que hacía mucho no se manifestaba resultando en una apendicitis que nadie imaginó. Una noche eterna de domingo, gracias al dolor, hasta que por la mañana encontré un acomodo que me permitió dormir por un rato hasta que mi madre me despertó para ir al hospital; de no ser por ella hubiera continuado esa siesta por un tiempo indefinido sin saber que por dentro me estaba pudriendo.

Siete de la mañana en urgencias, me avisan que no podría salir hasta el día siguiente. ¿La razón? Apendicitis aguda gracias a cinco días de putrefacción. Nada de que preocuparse, sería una cirugía de media hora.

Dos treinta de la tarde en quirofano, lo último que veo es al anestesiologo. Creo que se rió de mi.

Cuatro de la tarde, despierto. Miro el reloj, saco cuentas y pregunto "¿Por qué tanto tiempo? ¿Se les complicó?" El enfermero me mira indiferente.

Lo único que recuerdo de la transición quirófano-cuarto es lo bien que dormí en la sala de recuperación. Sin temor a equivocarme, es de las veces en que mejor he descansado. Cuando me encuentro con mi madre lo primero que me dice es "la libraste, ya se te había reventado". El doctor posteriormente me explicaría que durante mi espera para entrar a quirófano el apéndice se rompió provocandome una peritonitis, que no sentí nada por el suero que ya me estaban poniendo y que de no haber estado en el hospital cuando pasó las cosas se hubieran puesto bastante interesantes. Concluye con "pero finalmente todo salió bien".

Días después, ya en casa, dándole vueltas a todo como de costumbre reflexioné "¿y si me hubiera aguantado el dolor otro día?" Siempre he pensado en la forma en que moriré y ese día pude haberlo hecho realmente. ¿Qué hubiera pasado si me hubiera quedado dormido de verdad y en lugar de despertarme mi madre hubiera supuesto que era mejor dejarme dormir? ¿y si yo hubiera evitado ir al hospital a sabiendas de que podría morir? ¿Vale la pena ser rescatado de una muerte casi segura si no se tiene una razón para seguir? Todas esas preguntas han pasado por mi cabeza muchas veces a lo largo de este año. Tengo mil razones para creer que hubiera dado lo mismo morir ese día que haber continuado como lo hice. A lo largo de este año todo ha empeorado y creo que lo seguirá haciendo sin importar el empeño que ponga para evitarlo. La pregunta que más me he hecho es "si se repitiera ese día pero supieras el posible desenlace, ¿te dejarías morir?" Muchas veces mi respuesta ha sido "SI" pese a que lo que más temo es al dolor físico. Se que mi respuesta ahorita no tiene sentido pero probablemente si me vuelvo a enfrentar con algo mortal y relativamente veloz e indoloro (me niego a morir por una enfermedad cronica incapacitante) le permita terminar con mi vacía vida.

A todo esto, no se si conmemorar mi "segunda oportunidad" o llorar que sigo aquí...